Adaptarse a los estudiantes
Continúo con el tema de las creencias y su relación con mi práctica diaria. Como ya he dicho otras veces, en nuestra formación como profesores de ELE hemos interiorizado una seria de máximas de lo que sería “una buena forma de enseñar”. Una de estas máximas es que las necesidades de los alumnos es uno de los factores más importantes a la hora de organizar las clases. Pero ahora me pregunto, ¿ realmente lo hago siempre?¿ el contexto en el que trabajo me permite hacerlo siempre?
La respuesta a la segunda pregunta es claramente NO. El lugar donde trabajo no tiene en cuenta muchas de las veces las necesidades de los estudiantes.
La respuesta a la primera pregunta es lo que trataré de descubrir. A partir de dos estudiantes mayores que tuve, me di cuenta de que normalmente actuaba según mis creencias de lo que es un buen método de enseñanza. Sí, pero quizás no es el método mejor para que un señor de 82 años aprenda español!Así que me adpaté a este estudiante y tuve que enseñar de forma tradicional, incluso haciendo uso muchas veces de la tradución. Creo que funcionó.
El trimestre pasado seguí un curso de italiano. Un día vino un profesor sustituto para darnos 2 horas de clase.Para mí fue una clase ” magistral”, veía que ponía en práctica todos mis ideales de “buen profesor”. Aprendí mucho ese día, tanto italiano como metodología. Sin embargo, a ninguno de mis compañeros les gustó! Esto me hizo pensar…es necesario que pase un tiempo para que los estudiantes confíen en los métodos nuevos de enseñanza. Estamos acostumbrados a un cierto método y, lo nuevo siempre da desconfianza…
Es difícil combinar el método que crees apropiado con el método que quiere el estudiante…
Conociéndome y confirmando
Que sí Ana, que las creencias te influyen más de lo que te das cuenta. Has recibido varios años de formación metodológica basada en el método comunicativo y en el rechazo a una enseñanza gramatical, y esto tiene sus consecuencias. Llevaba tiempo róndandome por la cabeza y hoy creo que he confirmado mi teoría: evito las explicaciones gramaticales muy largas. Esta vez la causa no es porque me sienta insegura o me vea sin recursos, al menos en todos los casos. Esto lo sé porque hoy, en la clase con el nivel B1 hemos trabajado aspectos gramaticales nada fáciles para ellos: uso del futuro/futuro perfecto/ condicional para hipótesis de presente y de pasado. Con este grupo sí que nos hemos detenido a hacer esquemas gramaticales, a hacer ejercicios escritos de ” rellenar huecos” y, por último a practicar de forma oral con ejemplos que se inventaban ellas. He salido muy satisfecha de esta clase. Así que la causa no es mi inseguridad porque cuando veo que los estudiantes lo necesitan me detengo más en explicaciones gramaticales. Sin embargo , si observo que todos han entendido el aspecto que estemos trabajando, por ejemplo, las estructuras HAY QUE/ TENER QUE, paso rápidamente a la práctica oral o escrita de los elementos de la forma más amena que se me haya ocurrido. Creo que esto se debe a mi formación y, puede que tambiém,a mi preocupación por el mantenimiento de un “buen ambiente de clase”.
Más cositas: A veces, hablando de cualquier tema en clase, creo conveniente que los alumnos aprendan cierta palabra relacionada con el tema. No me gusta la idea de decírsela sin mas, obviando el hecho de que al estudiante no se le haya creado la necesidad de utilizarla. No creo que, por el hecho de que yo le diga que exista una palabra en español que significa tal, el estudiante vaya a incorporarla a su vocabulario. Así que, ahí va mi duda ¿ sería una buena idea crear la necesidad de utilizar cierta palabra a un estudiante para poder proporcionársela? ( no me refiero a la preparación de una actividad para la enseñanza de cierto vocabulario, sino a partir de un debate espontáneo surgido en la clase) En caso de respuesta afirmativa, ¿ qué estrategías habría?
